Estados Unidos ha desatado una cacería sin precedentes contra el dictador venezolano Nicolás Maduro, desplegando fuerzas militares en el Mar Caribe para combatir el narcotráfico que asola el continente. La orden proviene directamente de Donald Trump, quien ha dado luz verde al Pentágono para iniciar operativos de ataque contra el cartel de los soles, una de las organizaciones criminales más temidas de la región.
Este despliegue militar, que incluye buques de guerra y aviones, tiene como objetivo claro desmantelar las redes de narcotráfico que han inundado a Estados Unidos con drogas y violencia. La administración Trump ha elevado la recompensa por la captura de Maduro a 50 millones de dólares, intensificando así la presión sobre el régimen que ha llevado a Venezuela a la ruina.
La fiscal general de EE.UU., Pan Bondy, dejó claro que Maduro no escapará de la justicia por sus crímenes atroces, mientras que el subsecretario de Estado, Cristóbal Landau, afirmó que las relaciones con Venezuela son un asunto de aplicación de la ley, no de diplomacia. Maduro, acusado de narcoterrorismo, ha convertido a su país en un centro de operaciones del cartel de los soles, utilizando su poder para facilitar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
Las autoridades estadounidenses han incautado hasta la fecha 30 toneladas de drogas vinculadas a Maduro, con casi 7 toneladas directamente asociadas a su persona. Este movimiento militar es parte de una estrategia más amplia para frenar la migración y reforzar la seguridad fronteriza en el sur de EE.UU. La situación es crítica y el tiempo apremia; el régimen de Maduro se encuentra acorralado, y la comunidad internacional observa con atención cómo se desarrollan estos acontecimientos.
La cacería ha comenzado. Nicolás Maduro, el dictador que ha sumido a Venezuela en la miseria, está en la mira. La presión es inminente y las acciones de Estados Unidos prometen cambiar el rumbo de la historia en la región. ¡La cuenta atrás ha comenzado!